Los lunes, libro

Imagen promocional de "Objetivo: la Luna" de las Aventuras de Tintin (1950)

Imagen promocional de «Objetivo: la Luna» de las Aventuras de Tintin (1950)

En el país de los soviets

200 millones de ejemplares vendidos y traducido a 60 idiomas. Apabullante. Este reportero de edad indefinida y que parece que nunca envejecerá se ha colado en el imaginario de niños que dejaban sus primeras lecturas y buscaban nuevas aventuras. Las aventuras de Tintín.

Georges Prosper Remi, alias Hergé, fue un crack. Un maestro de la línea clara en la novela gráfica. No debe caber duda. Spielberg cayó rendido a los pies del joven reportero.
http://www.filmaffinity.com/es/film338747.html

El divorcio entre obra y vida debería exculparle de cuantas acusaciones se han vertido sobre él como autor. Las más duras le tacharon de filonazi. También xenófobo. Y misógino. Cuando no de gay pero esta última cuestión no debe considerarse jamás falta moral, inmoral el que censura así a un autor por su género. el director de La lista Schindler
jamás aceptaría tamaño dislate.

Hay locos capaces de pagar 40.000 euros por una primera edición de Tintín.
http://ecodiario.eleconomista.es/libros/noticias/7605021/06/16/El-comic-de-Tintin-de-los-39000-euros-uno-de-los-mas-caros-del-mundo.html

Lo cierto es que Tintín comenzó a publicarse en medios católicos y conservadores. Hergé realizó una historieta de una página para el diario reaccionario «Le Sifflet«, y durante la ocupación nazi de Bélgica, se incorporó a un diario colaboracionista, «Le Soir«. O que participó del diario reaccionario «Le XXème Siècle”, diario dirigido por el padre Norbert Wallez, admirador de Mussolini. Por encargo de éste, Hergé puso en marcha el suplemento infantil del periódico, «Le Petit Vingtième«, donde desfilaría por primera vez Tintín en 1929. En el diario el dibujante trabó amistad con Léon Degrelle, creador y dirigente del partido fascista belga (rexista), para quien diseño las portadas e ilustró varios de sus libros. Éste llegó a afirmar: “Tintín, c´est moi”. El caso es que ambos se parecen físicamente.

Sin embargo, releyendo Tintín en el país de los soviets —primer título de la larga vida del joven reportero—, nos recuerda a la crítica actual y feroz que como observador hizo Delisle —comprueben también el paralelismo en influencia de su trazo— en su novela gráfica sobre la capital de Corea del Norte.
http://www.guydelisle.com/english/py/pyongyang_en.html

En el caso de la izquierda europea, su crítica a Hergé, nunca quiso ver las atrocidades que ocurrían al otro lado del telón. Que supimos después. Hergé reconoció:«Tanto en Tintín en el Congo como en El país de los Soviets, el hecho es que yo estaba ya harto de los prejuicios de la sociedad burguesa en la que me movía… Era 1930. Sólo sabía cosas sobre estos países de lo que decían las personas en ese momento: «los africanos son niños grandes… ¡Gracias a Dios que estábamos allí!» etc, y yo retraté a aquellos africanos de acuerdo a tales criterios, en el espíritu puramente paternalista que existía entonces en Bélgica».

A partir de La estrella misteriosa (1942), los álbumes fueron editados siempre en color, y se emprendió la tarea de colorear y reeditar también los álbumes anteriores. A excepción de Tintín en el país de los soviets. Hergé era un veinteañero cuando publicó este título y siempre se sintió avergonzado por este debut de Tintín. Por eso durante años no autorizó su reimpresión. Reconoció que fue el título menos documentado de todos.

Respecto a su misoginia. La crítica se ceba en que no hay personajes femeninos en la larga serie. Olvidan a la soprano Bianca Castafiore.
Por último, uno de los asuntos más espinosos, sin duda, es la xenofobia. Con un desafortunado álbum dedicado a la que fuera colonia belga de El Congo. De hecho, en el 2007 organismos internacionales de derechos humanos protestaron en Europa para que el libro no se comercializara jamás. El trato desdeñoso con el pueblo congoleño es evidente a los ojos de un adulto. Un niño podría pasarlo por alto. A nuestro juicio verdadero objeto de censura. Sin embargo, en una de las sentencias se menciona que «no era racismo, sino el paternalismo tipo de esa época». Dijo que la prohibición sentaría un peligroso precedente para la disponibilidad de obras de otros autores históricos, como Charles Dickens o Jules Verne, que contienen estereotipos similares de etnias no blancas». En esta fecha el Tintín Gate disparó de nuevo las ventas del aventurero ilustrado. En Congo y en la actualidad sigue siendo un tebeo muy popular.

El total de 24 álbumes, el primero de los cuales se publicó en 1929 y el penúltimo en 1976 —el último, Tintín y el Arte-Alfa, no llegó a terminarse, aunque se publicaron posteriormente los bocetos realizados por el autor—, no tienen desperdicio. Con todo y con eso, no podemos de dejar de recomendar a Tintín. Viajar a Syldavia o proseguir la búsqueda del Vilnaranda.
http://jeanpe.free.fr/tintin/page60.html