Los lunes, libro

La única isla habitada del archipiélago Chinijo

La única isla habitada del Archipiélago Chinijo

Libros o islas

Desde la Isla Barataria hasta Archipiélago Gulag la singladura ha sido amplia. Un océano de libros entre procelosas aguas y cantos de sirenas que desnortan la brújula. Es fácil perderse sin un sextante afinado.

Acabamos de leer la Isla del padre de Fernando Marías. Tras avistar tierra, y con todavía el  sabor a salitre de ultramar que dejan los buenos libros nos ha hecho pensar en la cantidad de islas sobre las que ha recalado la buena literatura.

La isla del tesoro debería ser una de esas orillas primeras en las que recalar para formarse al timón de las letras. Recomendar a Robert Louis Balfour Stevenson siempre, éste o cualquiera de sus títulos. Y junto a este ejemplar de una inicial buena biblioteca, Jules Gabriel Verne y La isla misteriosa. Imposible no sucumbir a su protagonista, uno de estos últimos humanistas, Cyrus Smith tan necesario en estos tiempos de tumulto digital majadero,  microespecialistas descerebrados y naderías de ultravanguardia. A Robinson Crusoe también le ficharíamos para nuestra nave, sin dudarlo, porque el relato de Daniel Defoe, es un manual de supervivencia siempre recomendable.

Porque esta reflexión apunta también a una idea que agita un mar en calma. Un buen libro es también una isla donde permanecer por un tiempo acordado de antemano. Y este espacio si es espléndido, lejos de aislarnos, nos permitirá descubrir cómo acceder a una geografía inmarcesible. Ante la memez del tópico de qué libro escogerías para llevarte a una isla preferimos seguir buscando antiguas cartografías donde hallar Ávalon, Baltia, Rocabarra, Laputa, Brandain…

Una isla es también una constante metáfora y una evocación. Por eso cuando hace poco en una librería (otra forma de isla, sin duda), nos comentaba su propietaria «que se perdía en el mar de novedades editoriales», apuntamos también una frase de la librera: “el lector naufraga entre el centenar de novedades que nos llegan cada semana”. Y entonces nos acordamos de uno de los primeros post que inauguraba este blog, hace casi un año ya, cuando bookolia comenzaba a navegar. Dedicado a la envidiable editorial “Reino de Redonda”. Y buscamos en esa librería un ejemplar de El espejo del mar de Joseph Conrad. Para regalar a una internauta.