porque1 editorial de libros infantiles juveniles

Uso de porque, por que, por qué y porqué

Voy a intentar ser claro y que al terminar de leer este artículo se entienda cuál es el uso de porque, por que, por qué y porqué. Y en ese intento comenzaré hablando de un rememorado acontecimiento balompédico.

Recordad a Mourinho hace años lamentándome de los árbitros, la UEFA, Guardiola, el Barcelona y todo el orbe futbolístico. Los «porqués» de Mou eran «por qué». Precisamente de la diferencia entre unos y otros va esta entrada, porque no podemos permanecer indiferentes a tanta variabilidad, y como alcalde vuestro que soy, os debo una explicación.

Para empezar, diremos que las cuatro formas que vemos escritas son correctas, no hay ninguna agramatical, pero hay que saber cuándo usar cada una.

Porqué: Junto y acentuado es un sustantivo y como tal admite tanto el uso de determinantes como de adjetivos: En la sala se oyó el porqué sollozante del novio abandonado. Y por supuesto lo encontramos tanto en singular como en plural. No justificó el porqué de su ausencia. Jamás sabremos sus porqués.

Por qué: Separado y acentuado es el que expresaba Mourinho en la rueda de prensa. Está compuesto de una preposición (por) más el pronombre (qué). Es el sintagma que se utiliza para comenzar los enunciados interrogativos o exclamativos directos o indirectos. ¿Por qué no viniste ayer? No sé por qué no vino ayer. Como se puede apreciar, además de haber una fuerte expiración, en este caso por qué no admite número: no podemos decir Porqués no viniste ayer?

Porque: A tantas preguntas siempre respondemos con «porque», así, sin acento y junto, y como es claro y notorio con una expiración mucho menor que en el anterior caso. Porque me da la gana. Y con semejante entonación te quedas la mar de relajado, ¿verdad? Esta conjunción es la que introduce las oraciones causales y la que, como nos enseñaron en la escuela, puede cambiarse por ya que y otras conjunciones de causa.

Por que: Seguramente el último sea el más complicado. En este caso nos encontramos con la preposición «por» y la conjunción «que» (sin acento prosódico). Si fuera filólogo diría que la preposición forma parte del verbo que lo introduce, que «por» encabeza un complemento de régimen. ¿Cómo? Sí. Hay verbos que no se entienden sin su preposición. «Hablar» rige «de». Hablar de filosofía. «Reír» puede regir «de» o «con». Se rió de/con él. Hay otros verbos que rigen la preposición «por» y cuando tras ella sigue una oración de relativo nos encontramos con nuestro querido «por que».

Optamos por que nadie nos llevara a casa. (Aquí la posible confusión con «porque» no puede darse, puesto que «por que nadie…» no denota causalidad). La actriz se caracteriza por que tiene una gran variedad de registros. En este caso el verbo «caracterizarse» rige la preposición «por».

Estas construcciones no solo aparecen con verbos: «por» preposición y «que» pronombre relativo son asiduas compañeras de viaje. No fuimos conscientes del camino por (el) que entramos. En este caso es fácil de reconocer porque puede insertarse entre «por» y «que» un determinante. Esa es la senda por (la) que solemos atajar.

Esperamos que estas líneas hayan sacado a algunos de dudas o al menos que no hayan generado más.

¡Feliz día!