Los lunes, libro

Momo Figuur Hannover editorial de libros infantiles juveniles

Una historia sobre el tiempo

Por Sahida Hamido,
autora de «Diario de una mujer de aire»

“El tiempo es vida y la vida reside en el corazón”, dice en una de sus frases uno de los libros que más me impactaron en los inicios de mi adolescencia. Del recuerdo de su lectura me quedó a lo largo de los años un poso de nostalgia por una emoción que no siempre he vuelto a sentir al leer un libro. Desde luego, ha habido otras emociones y otras lecturas impactantes, pero “Momo” de Michael Ende, es de esos libros que quedan guardados en un lugar muy especial. Allí donde la inocencia todavía permitía creer que el tiempo por venir era un océano vasto lleno de risas y juegos que no tenía fin.

El tiempo. Uno de mis grandes temas “fetiche”, recurrente, a veces obsesivo. Como la muerte o el mar; pero eso sería otro artículo. El tiempo, con sus grandes preguntas y sus parcas respuestas. Y la vida que pasa un día y otro día y con sus prisas no nos deja pararnos a pensar en la velocidad con la que vuela, mientras nos ocupamos de tantas cosas.

Decidí leer “Momo” treinta años después. Ahora. Con mis ojos de adulta que, a pesar de los avatares vividos, no ha perdido la curiosidad ni las ganas de sorprenderse. De aquella primera lectura recordaba a una niña muy especial, única, que sabía escuchar y se enfrentaba a unos hombres grises que se dedicaban a robar el tiempo de los hombres. Que vivía en un anfiteatro abandonado, arropada por grandes amigos y que era la protagonista de una aventura increíble.

Me sorprendo en esta nueva lectura con unas reflexiones inesperadas. “Momo” es un libro juvenil, escrito para unos lectores que, como yo en su momento, no se preguntarán por el paso del tiempo o la posibilidad de que alguien se lo robe. Ahora siento punzadas de inquietud mientras leo frases como éstas: “Quien posee el tiempo de los hombres tiene un poder ilimitado”, “Porque lo que los hombres hacen con su tiempo, tienen que decidirlo ellos mismos. También son ellos quienes han de defenderlo”. La historia es fascinante y con una lectura que cala hondo desde la visión del adulto. Se cuenta lo que pasa cuando se respira sólo “tiempo muerto” y cómo consiguen los hombres grises robar el tiempo de los hombres sin que ellos sean conscientes de ello. Y esa esperanza final que no desvelaré por si alguno de los lectores no ha leído esa pequeña joya y se anima a hacerlo.

Momo es una historia atemporal, que se adapta a cualquier momento, a cualquier edad e invita a reflexionar. Se lee de modo distinto según la edad, pero no decepciona y deja una huella permanente.

Un gran amigo, que ya había pasado el medio siglo, me dijo una vez: “Con el paso del tiempo comprendes que lo que de verdad importa, lo que permanece pasados los años, son los afectos que conservas cerca”. Y este libro, su historia, es una prueba de ello. Tal vez nos dejamos robar demasiado de nuestro tiempo por cosas que no son tan vitales, aunque todo nos empuje a creerlo y olvidamos que un día, cuando tengamos una edad ya avanzada, tal vez nos preguntaremos quién nos robó aquello que nos pertenecía por derecho. Nuestro tiempo.

Nos preguntaremos por qué regalamos algo tan precioso a unos “hombres grises” que en nuestro día a día tienen muchos nombres. Tal vez sea una buena idea apearse de trenes que nos esclavizan y centrarnos en los afectos. Vivir, pero de verdad. O tal vez nos pase de nuevo, como en este magnífico libro, que perdamos la memoria y no seamos conscientes de la realidad. Y olvidemos escuchar la voz interior que trata de despertarnos.

Sea como sea, os invito a leer un libro que cuenta una historia sobre el tiempo y ha vuelto a encontrarme treinta años después.