Viernes libre

artimaña 1 editorial de libros infantiles juveniles

Un pastel editorial para casi todos

Espe sentenció con boca grande: «Somos una potencia editorial internacional». Esperanza Aguirre, que ,como es evidente, no puede tener la boca pequeña en este asunto y en otros tantos, se manifestó así siendo ministra de Cultura para dar lustre a una situación económica que además adornaba con proyección cultural.

No sabemos si hay ahora revitalización financiera en España y que esta además redunde en nuestro sector, que sería lo deseable, pero seguro que hay algún oportunista político que puede volver a argumentar así.

Lo que sí es cierto es que los últimos datos de la Federación de Gremio de Editores de España arrojó datos optimistas de crecimiento en 2015. La reacción a estos datos de venta de libros no se ha hecho esperar. Los editores, escépticos por naturaleza, no terminan de verlo y se muestran «moderadamente optimistas», subrayan que desde el estallido de la crisis el negocio se ha retraído un 30%. Una explicación a ese incremento se debe al libro educativo y la LOMCE que ha obligado a actualizar el contenido pedagógico. De modo que así somos potencia editorial.

Lo que sí parece estar claro es que existe una superproducción que debería hacernos recapacitar. Un archipiélago de nuevas editoriales haciendo un pulso asimétrico,  entre minúsculos con ímprobos esfuerzos y mayúsculos con sobrados desdenes… Y además que alguien habla de burbuja editorial.

Como siempre desde la Federación de Gremios de Editores solicitan varias medidas a la Administración. Fundamentalmente, reclaman un Plan de Fomento del Libro y la Lectura y «una mayor implicación de las autoridades en cuestiones como la adquisición de fondos para las bibliotecas». Veremos