
Musas, mis queridas y locas musas
Por Cynthia Hidalgo, escritora de Historias de una pera
A menudo me preguntan de dónde nace mi inspiración, qué me impulsa a escribir y en qué momento y si las palabras vienen cuando me siento a buscarlas, cuáles son mis normas a la hora de trabajar o cómo me enfrento a un nuevo proyecto…
Y entonces no puedo más que acordarme de aquella mítica frase que escribió el gran Pablo Picasso y que tan manida resulta en estos casos: «Que la inspiración te pille trabajando».
¡Pues menudas lían mis queridas musas! Esas locas irracionales e impredecibles que tienen tan pocas normas como paciencia y que, aparezcan cuando aparezcan, exigen ser escuchadas. Y es verdad que a veces se hacen diminutas y se esconden hasta casi desaparecer, haciéndonos creer que las hemos perdido y que esta vez no llegarán a tiempo para dejar fluir nuestras ideas, nuestras palabras…
Pero no debemos olvidar que la magia empieza en las pequeñas cosas y que sólo debemos detenernos a observar para descubrirlas brillando como una pequeña luciérnaga, escondidas en los ojos de quien se cruza, en el sonido del romper de las olas o en los pétalos recién abiertos de esa flor en el camino. A veces basta con una palabra, con un gesto que alguien nos dedica, un mínimo detalle que casi sin saberlo algo acciona en nuestro interior. Y entonces, cuando menos lo esperas, ellas vuelven a aparecer, soplando como un huracán que convierte sus ideas en un torrente de tinta y emociones, creando y destruyendo a su antojo para darle forma a cada una de mis historias.
¡Menudas liais, mis queridas musas, siempre imprudentes e inoportunas! Y sin embargo… Bienvenidas seáis en cada momento que queráis venir a regalarnos vuestro bendito soplo de polvo de hadas.
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