Guerrilla gramatical

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En defensa del lector

 

Esta podría ser una colección de erratas reiteradas hasta el hartazgo en medios de comunicación —pruebe a localizarlas en su buscador “erratas en prensa”—, algunas hilarantes. Pero lo flagrante es que muchas de las faltas se perpetran en prensa digital. De redactores cualificados, entendemos. De grandes cabeceras que sirven de sustancia a miles de blogs que repiten sin miramiento lo que medios de referencia apuntan.

Somos lectores de El País —aunque no nos gusten los últimos derroteros tomados por el medio y los fastos de sus cuarenta aniversario que esconden las penurias de muchos de sus trabajadores dentro y fuera del gran grupo mediatico que es Prisa—. A El País se le presupone un medio que cuenta con medios, disculpen el juego de palabras fácil. Así debería ser. Tiene su “Manual de estilo” casi desde sus inicios, donde indica y prescribe, pero cada vez menos correctores, sobre todo en su edición digital. Eso lo puede corroborar el lector a diario.

Nos gusta que al menos el defensor del lector, en este caso defensora, Milagros Pérez de Olivas, en su tribuna de Defensor del lector haga acto de contrición periódica. Vean uno de sus últimos mea culpa: El 10 de agosto, Alfonso Susanna escribió a la Defensora para advertir de que «por segundo día consecutivo» figuraba en una crónica sobre los disturbios de Londres la siguiente frase: «Cameron ha presidido (…) una reunión (…) para evaluar la respuesta a los saqueos y disturbios que han llevado en 4 días ha practicar 768 detenciones». Ese horrible «ha practicar» fue corregido, pero una búsqueda en Internet me ha permitido observar que el error sigue vivo en al menos 11 textos de diferentes publicaciones y blogs. Curiosamente, esos textos reproducen la frase con la falta de ortografía, pero la agencia de la que bebieron sale indemne porque nadie la cita. Horrores y errores es el título de este repaso. Continúen, no lo dejen. Pero podrían evitarlo ejerciendo un mayor control del contenido antes de publicarlo.

El título de su cabecera, El País, no llevó tilde. Y el revuelo fue sonado en los albores fundacionales, con sus primeros ejemplares en la calle. Pero su corrección no se hizo efectiva hasta el 21 de octubre de 2007. La ortografía no puede esperar.