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Lo que no es poesía es cajero automático

El título de este post se lo hemos sustraído al poeta Benjamín Prado de su libro Pura Lógica: 500 Aforismos. Con tu permiso. Creemos que define con contundencia qué ocurre con la poesía.
Nos tememos que no es asunto para hacer caja. Que se lo digan a las históricas editorial Visor o a la editorial y librería Hiperión, y sus visicitudes por intentar editar, publicar y traducir poesía en España.

Este arte, casi etéreo entonces, parece que vive un nuevo resurgimiento. Nos gustaría pensar que vivimos inmejorables tiempos para la lírica. Parece que las nuevas formas de comunicación directa, emocional y de mensajes acortados acompañan este hecho. El rap o lo que ocurre en las redes sociales son un buen vehículo para que la poesía cobre el protagonismo que tuvo desde siempre.

Telegramas, aforismos y poesía

Isabel García Mellado, Sara R. Gallardo, Miguel Bregovic, Carlos Salem… En esta eclosión de nuevos poetas hay que reconocer la labor que realizan editoriales como Ya lo dijo Casimiro Parker con centro en la poesía, una gran capacidad de empatía, un universo expansivo y además han sabido actualizar el lenguaje poético.
Otro dato. Benjamín Prado se mueve sin dificultad en las redes sociales con abultada lista de seguidores (@pradobenjamin, 23,3K). Pero reconoce que no sabe si 140 caracteres son suficientes para componer poesía. Un dodecasílabo y Arte Mayor caben con calzador. Un soneto no cabría ni deconstruido. Sin embargo, la precisión métrica exige cierta matemática y un recuento. Similar a: “Le quedan 13 caracteres para componer el mensaje”. Prado asume que Twitter está más cerca del telegrama y del aforismo que de la poesía.

Abriendo fuego poético

La razón de este post: bookolia quiere sumarse al día mundial de la poesía pero también abrimos fuego poético, con dos proyectos. Parafraseando a T.S Elliot y su definición de poesía: “Esto [hasta ahora eran] palabras privadas que [ahora queremos] decir en público”.

Por un lado, un libro disco, «Amar», de la escritora Amada Blasco y el magnífico saxofonista Pedro Cortejosa donde la poesía va a ser biocatalizador de música e ilustraciones. Jugaremos con el soporte donde verter estas tres fuentes de inspiración combinadas en un reto libro lleno de sorpresas.

Por otro, tenemos un hallazgo, que queremos compartir. Nuestra autora, Sahida Hamido, ha permanecido por ahora en reconocimiento privado. Tan solo un texto en un libro colectivo: Wollstonecraft. Hijas del Horizonte. Aunque, según comenta, «subía» fragmentos de la obra que lanzaremos dentro de un mes, “Diarios de una mujer de aire”, precisamente, en una red social.
Por favor, lean con atención:

«Dije: sea el poeta, luego el hombre,
pero mis poemas no fueron aceptados
para pagar la compra del supermercado.
Me senté en un bar, pedí un café y recité
un soneto a la atenta camarera,
y de nuevo fue rechazada mi oferta
de usar mis versos como trueque.
Insistí. Sea el poeta, luego el hombre,
pero me cortaron la luz y el agua,
y la amable operadora telefónica
aguantó estoica mi declamación,
sin que hubiese esperanza o resultado.
Y así, tras años de declive y decepción,
un día aciago de límites sombríos
me dije: sea el hombre y luego el poeta,
recogí mis sueños, empaqueté mis versos,
me puse el traje y la corbata del destino
y me fui a cumplir mi cometido a una oficina
para ganar con mi sudor pan y descanso.
No descansa el poeta que dejé sentado
en el andén del olvido y el destierro.
Paso por su lado con prisa y sin tiempo,
mirando a otro lado por no ver el polvo
que acumula la cruel realidad en sus libretas.
Termino este poema pues me aguarda
un jefe, un bocadillo y un horario,
hasta el día en que olvide la certeza
de que hubo un tiempo muy distante
donde fue primero el poeta
y luego el hombre.

© Sahida Hamido