anáfora, catáfora, deixis y elipsis

Qué es una catáfora

Esta es la pregunta que han realizado en la prueba de selectividad en Cataluña y que a más de uno le ha dejado ojiplático y boquiabierto. Si queréis saber qué significa esa palabra y otras que os sonarán pero no sabríais definir, atended a esta entrada.

Para tratar tanto la catáfora como la anáfora debemos hablar primero de la deixis, palabra de origen griego que significa «señalar» o «indicar», parte de la semántica y de la pragmática relacionada con las palabras que sirven para indicar otros elementos. La deixis además se puede clasificar según designe lugar (allí, aquí, etc.), tiempo (referente temporal en relación con un momento en particular que suele ser el instante en que se articula el mensaje -antes, después, ayer…-) o personas (mío, tuyo, le, la, lo, nuestro, mi…).

La catáfora es la palabra o palabras que sirven para anticipar parte del discurso que aún no se ha enunciado o escrito. Los pronombres deícticos (que señalan) son catafóricos por definición.

Al saber esto, la inminente irrupción de la policía en su domicilio, intentó borrar todas las huellas que lo inculpaban.

Junto a catáfora y en contraposición a ella, tenemos la anáfora otro término deíctico que en lugar de anticipar hace referencia a algo expresado o enunciado anteriormente. Los pronombres tanto personales como demostrativos son los más utilizados como anafóricos, también los determinantes y los sinónimos ejercen esta función.

La señora Felisa no tiene quien la llore. Ella, que por todos se ha desvivido.

Esta mañana he visto a Andrés y Pepa, esta muy ufana con su nuevo abrigo, aquel mohíno pensando en cuánto le había costado a ella aquel capricho.

Se puede observar que en esta última frase tenemos hasta cinco elementos anafóricos.

Para acabar y como contraposición a la deixis, la elipsis supone una omisión o supresión de una o varias palabras que ya se han mencionado anteriormente o se sobreentienden por el contexto en el que se dan.

Él quiso ir a la playa, ella, a la montaña

La construcción «querer ir» se ha elidido en este caso.

Estos cuatro elementos de los que hablamos (anáfora, catáfora, deixis, elipsis) están, por tanto, fuertemente ligados al contexto, solo se llenan de contenido cuando se contextualizan en un enunciado o proposición amplios.