10 fabuladores hispanoamericanos fundamentales

Por Guillermo Montesinos, fundador de sin-prisa
El relato corto es un arte. Es un combinado perfecto de destilación de lo esencial, ritmo y brevedad. Y generar una atmósfera única. Arduo. Cultura Colectiva en tres entregas ha confeccionado una lista por el momento incompleta de 30 autores universales, maestros en la materia.De esta hemos entresacado los de lengua hispana. Indiscutibles merecedores del calificativo de “los mejores”. Bookolia ha cerrado el top ten, o mejor nuestros 10 fabuladores hispanoamericanos fundamentales, sugiriendo una invitación a la lectura de uno de sus cuentos.
| Jorge Luis Borges | El idioma analítico de John Wilkins |
| Gabriel García Márquez | Ladrón de sábado |
| Juan José Arreola | Eva |
| Juan Rulfo | Nos han dado la tierra |
| Julio Cortázar | El perseguidor |
| Julio Ramón Ribeyro | Por las azoteas |
| Roberto Arlt | Heraclitana |
| Roberto Bolaño | El gusano |
| Augusto Monterroso | El dinosaurio |
| Horacio Quiroga | La abeja haragana |
En la enumeración de la lista no hay destacados ni es por orden de maestría. Todos ellos son maestros del relato corto o cuento. Sin embargo, en Bookolia tenemos especial predilección por Horacio Quiroga de quien hemos editado: Cuentos de la selva
Cultura Colectiva señala de él:
“Considerado como precursor en la narrativa hispanoamericana moderna, Horacio Quiroga plasma en cada uno de sus cuentos la grandeza y la miseria humana; la debilidad y el deslumbramiento que produce lo inesperado en cada una de sus historias.
La narrativa de Horacio Quiroga estuvo influenciada por Edgar Allan Poe, Rudyard Kipling y Guy de Maupassant. Destiló una notoria precisión de estilo que le permitió narrar magistralmente la violencia y el horror que se esconden detrás de la aparente apacibilidad de la naturaleza. Muchos de sus relatos tienen por escenario la selva de Misiones, en el norte argentino, lugar donde Quiroga residió largos años y del que extrajo situaciones y personajes para sus narraciones. Sus personajes suelen ser víctimas propiciatorias de la hostilidad y la desmesura de un mundo bárbaro e irracional, que se manifiesta en inundaciones, lluvias torrenciales y la presencia de animales feroces.
Quiroga sintetizó las técnicas de su oficio en el Decálogo del perfecto cuentista, estableciendo pautas relativas a la estructura, la tensión narrativa, la consumación de la historia y el impacto del final.”
